Published On: 26 de agosto de 2026
  • Una primera evaluación paneuropea, liderada por el IDAEA-CSIC, revela la magnitud de la salinización de las aguas dulces de los ríos europeos e identifica zonas críticas en las que es necesario actuar

Alrededor de la mitad de la red fluvial europea está afectada por la salinización. | Oleksandr Pidvalnyi vía Pixabay

Un nuevo estudio publicado en Nature Communications revela que alrededor de la mitad de los ríos y arroyos europeos están afectados por la salinización, mientras que más de 23.000 km de la red fluvial (aproximadamente el 2 %) superan los 1 mS/cm, un nivel de salinidad muy superior a los estándares internacionales disponibles para la protección de la vida acuática.

Liderado por investigadores del IDAEA, en colaboración con un equipo internacional de científicos, el estudio proporciona una base científica para reforzar el seguimiento y la gestión de la salinización de las aguas dulces en Europa.

«La novedad de nuestro enfoque radica en modelizar primero los niveles naturales de salinidad (en ausencia de impacto humano) y, posteriormente, medir en qué medida la salinidad real se desvía de esas predicciones. Partimos de la hipótesis de que la discrepancia entre ambos valores está provocada por la actividad humana, lo que constituye la salinización antropogénica», explica Miguel Cañedo-Argüelles, investigador del IDAEA-CSIC y autor principal del estudio.

La salinización de las aguas dulces en Europa es consecuencia de factores naturales y de actividades humanas. El clima, la geología y la hidrología influyen en la salinidad de los ríos, mientras que la huella humana y los cambios en el uso del suelo están estrechamente relacionados con un aumento de la salinización, lo que pone de relieve la importancia de gestionar las presiones de origen antropogénico.

Este fenómeno puede tener consecuencias ecológicas y sociales de gran alcance. Unos niveles de salinidad más elevados alteran las comunidades acuáticas, amenazan la biodiversidad y ponen en riesgo recursos esenciales para la vida humana: el agua potable, el agua para el riego agrícola y el agua destinada a la industria.

¿Hasta qué punto está extendida la salinización de las aguas dulces en Europa?

Hasta ahora, la mayoría de los estudios habían analizado la salinización a escala local o regional. Esta nueva investigación ha analizado datos de ríos de 35 países europeos utilizando la base de datos GlobSalt, que reúne registros de calidad del agua desde 1970 hasta 2024. El estudio concluye que, en 28 de los 35 países analizados, existen ríos cuya salinidad se ha más que duplicado con respecto a las condiciones naturales de referencia estimadas.

La salinidad se evaluó mediante la conductividad eléctrica (medida en mS/cm), un indicador ampliamente utilizado como aproximación a la concentración de sales en las aguas dulces.

Alrededor de la mitad de la red fluvial europea está afectada por la salinización: un 26 % presenta un nivel bajo, un 14 % un nivel moderado, un 9 % un nivel grave y un 1 % un nivel extremo. El análisis también muestra que la salinidad supera los límites establecidos para el agua potable en aproximadamente el 1 % de la red fluvial, y los límites de calidad del agua para riego y uso industrial en alrededor del 3 %.

Aunque existen zonas críticas bien documentadas en países como Alemania, Polonia y España, el estudio también identifica otras zonas especialmente afectadas que hasta ahora habían recibido menos atención, sobre todo en Rumanía y Hungría.

«En términos generales, los ríos de montaña de España presentan niveles de salinización muy bajos. En cambio, los ríos de las regiones agrícolas de todo el país muestran claras evidencias de salinización«, señala Julie Crabot, investigadora del IDAEA-CSIC y primera autora del estudio.

Salinización de las aguas dulces en Europa. Diferencia porcentual entre la salinidad observada (conductividad eléctrica) y los niveles naturales previstos. Los contornos negros indican las cuencas hidrográficas en las que existe una alta certeza de salinización. | Crabot et al., Nature Communication

Falta de estándares para la salinización

Aunque está reconocida como una presión creciente sobre los ecosistemas de agua dulce europeos, con consecuencias ecológicas y socioeconómicas cada vez mayores, la salinización sigue estando en gran medida desatendida en las políticas de agua de la UE y de los distintos países.

Veinticinco años después de la aprobación de la Directiva Marco del Agua de la UE (DMA), que obliga a los Estados miembros a alcanzar un «buen estado ecológico y químico» de las aguas superficiales, la mayoría de los países siguen sin disponer de estándares específicos sobre salinidad y no realizan un seguimiento ni informan de forma sistemática sobre sus efectos.

«Deberíamos medir la propia salinización, es decir, la diferencia entre la salinidad natural esperada y los niveles observados, en lugar de medir únicamente la salinidad total, y establecer límites regulatorios basados en esa diferencia. Una vez establecidos esos límites, las estrategias de mitigación dependerán de los factores concretos que estén provocando la contaminación», concluye Cañedo-Argüelles.

Crabot, J., Mingarelli, S., Cunillera-Montcusí, D. et al. Rivers of salt: the extent of salinization in European running waters. Nature Communications (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-76477-5

 

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