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Hoy 13 de septiembre se celebra por primera vez este día proclamado por la UNESCO, un reconocimiento global dedicado a la educación, conservación y protección del mundo subterráneo.
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El IDAEA-CSIC se une a esta iniciativa global visibilizando el proyecto europeo KARST, cuyo objetivo es comprender el flujo de agua y el transporte de contaminantes en cuevas de todo el mundo.

Este año 2026 marca la primera edición del Día Internacional de las Cuevas y el Karst. | Florian Bachmann
El 13 de septiembre se ha declarado oficialmente el Día Internacional de las Cuevas y el Karst. Proclamado por la UNESCO, este día (cuyos actos centrales se celebran en Postojna, Eslovenia, de la mano del Instituto de Investigación del Karst ZRC SAZU y la Unión Internacional de Espeleología) nace con el objetivo de concienciar sobre la fragilidad y el valor incalculable de estos paisajes subterráneos.
Se estima que las formaciones kársticas y las cuevas cubren casi una cuarta parte de la superficie terrestre y proporcionan agua potable a más de mil millones de personas en todo el mundo. Además de albergar una biodiversidad subterránea única y un patrimonio geológico invaluable, estos ecosistemas juegan un papel crucial en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente en garantizar la disponibilidad de agua limpia (ODS 6). Sin embargo, siguen siendo ecosistemas frágiles, altamente vulnerables y, en gran medida, desconocidos.
El proyecto europeo KARST: ciencia para proteger las aguas subterráneas
En el actual contexto de cambio climático, donde las sequías severas y las tormentas intensas son cada vez más frecuentes, comprender cómo circula el agua bajo tierra es fundamental. En este contexto, el IDAEA-CSIC lidera una de las líneas de investigación en hidrogeología a través del proyecto europeo KARST.
Financiado con una prestigiosa ERC Synergy Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés) y coordinado por el investigador Marco Dentz, este proyecto aborda un gran desafío: modelizar y caracterizar los sistemas de cuevas subterráneas de todo el mundo para poder predecir el flujo del agua y el transporte de contaminantes.
Los sistemas kársticos, al estar formados por rocas solubles como la piedra caliza, forman redes de cuevas. Debido a las características de la roca caliza, el agua no queda almacenada, sino que fluye a gran velocidad por sus intrincadas redes de conductos.
«Una cueva no es una tubería lisa y perfectamente simétrica. Sus paredes son rugosas, están fracturadas y contienen cavidades donde el agua forma remolinos o puede quedar almacenada temporalmente», explica Marco Dentz.
Esta altísima velocidad de flujo los hace extremadamente sensibles: frente a lluvias torrenciales pueden desbordarse y causar graves inundaciones, y ante un vertido químico o agrícola, la contaminación puede alcanzar pozos de agua potable en cuestión de horas o días.
Para desentrañar estas complejas dinámicas, el equipo del proyecto KARST está combinando la caracterización de cuevas con experimentos a escala de laboratorio y modelos digitales de última generación. También han creado la mayor base de datos mundial de redes de cuevas, recopilando la información de más de 172 sistemas kársticos (15 de ellos en España).
En este primer Día Internacional de las Cuevas y el Karst, desde el IDAEA reafirmamos nuestro compromiso con el estudio y la protección de los recursos hídricos subterráneos. Investigaciones fundamentales en la física de fluidos, como las desarrolladas por Marco Dentz y su equipo del Porous media multiscale modeling laboratory, están demostrando ser muy punteras e innovadoras en este campo de la hidrogeología.








